La calidad del estado de bienestar de un país o de una región se encuentra estrechamente relacionada con la calidad del sistema sanitario al que tiene acceso su población.
El reciente traspaso de las competencias en materia de Sanidad a la Comunidad Autónoma debe permitir una mayor proximidad y adecuación de los servicios sanitarios a las necesidades de la población cántabra.
Una correcta gestión de esta competencia, que constituye uno de los capítulos más importantes en cuanto a gasto público en la región, es esencial. Así, una adecuada combinación de actuaciones de tipo preventivo y de actuaciones de tipo curativo, paliativo y rehabilitador deben permitir una mejora de todos los indicadores de salud de nuestra comunidad.
Cantabria disfruta, hoy en día, de unos estándares asistenciales elevados en relación al resto del sistema Nacional de Salud. Casi la totalidad de la población, el 97,3%, se encuentra cubierta por la Seguridad Social, porcentaje que ha ido aumentando en los últimos años. Esta asistencia sanitaria pública la lleva a cabo el Servicio Cántabro de Salud, con unos recursos humanos que a junio de 2004 suman un total de 6.602 personas: Atención Especializada (5.232 personas), Atención Primaria (1.278 personas) y Servicios Centrales (92).
Los datos disponibles de la región muestran, sin embargo, una serie de tendencias que deben tenerse en consideración. El rasgo principal es el envejecimiento de la población de Cantabria. Si bien este es un fenómeno característico del conjunto de países europeos entre los que se encuentra España, los datos de Cantabria confirman que la incidencia de este fenómeno es mayor en nuestra Comunidad.
La población cántabra de 3ª edad representa el 1,43% de la población de 3ª edad del conjunto del Estado, mientras que la población de 4ª edad (mayores de 85 años) es el 1,60% de la población española de 4ª edad. Teniendo en cuenta que en Cantabria vive el 1,29% de la población española y que la esperanza de vida de 2000 era de 79,30 años en Cantabria y de 79,10 en España, los datos reflejan de forma clara un mayor envejecimiento en el caso de Cantabria.
Probablemente relacionado con este envejecimiento de la población, Cantabria tiene una tasa de discapacidad mayor que la media española. Mientras que en 2003, España contaba con una tasa de 90,50, la tasa en Cantabria era de 94,40.
Por otro lado, existe igualmente una prevalencia de hábitos de vida y conductas de riesgo para la salud en Cantabria que deberá recibir respuestas específicas.
Así, en particular, los datos relativos al consumo de alcohol o tabaco en 2003 son superiores a los de la media española (12,80% frente a 9,10% y 31,80 frente a 28,70% respectivamente). Asimismo, el sobrepeso afecta al 33,3% de la población cántabra frente a un 32% de media nacional.
El modelo de atención sanitaria debe tener en cuenta las necesidades crecientes de estos segmentos de la población y otros hechos como la importante dispersión geográfica y el precario desarrollo de medios de comunicación públicos en nuestra Comunidad.