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INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTES

La conexión viaria de Cantabria con el resto de la Cornisa Cantábrica no había sufrido grandes transformaciones hasta 1995, cuando se produjo la entrada en servicio de la autovía de Santander-Bilbao. La prolongación de esta autovía hasta Asturias contribuye a mejorar la articulación de la Cornisa Cantábrica. La autovía Santander-Bilbao es, en la actualidad, la infraestructura viaria más importante del territorio, conectando Cantabria con las redes de autopistas de la Unión Europea, a través del País Vasco.

La Red de Carreteras Autonómicas de Cantabria se puede describir como notable en cuanto a su calidad. El gran cambio producido desde el año 1995 y, especialmente a partir de la puesta en marcha del I Plan de Carreteras 1997 - 2000 y del II Plan 2001 - 2004 que estamos próximos a finalizar, es hoy uno de los principales activos de las infraestructuras de nuestra región. Si atendemos al cumplimiento satisfactorio de los objetivos fijados en el II Plan de Carreteras- finalización de la red primaria y secundaria y los principales puertos de montaña- y a la planificación, ya en marcha, del III Plan, que se centrará fundamentalmente la finalización de la red local y en las variantes y circunvalaciones de núcleos de población, podemos ser abiertamente optimistas con nuestra Red de Carreteras Autonómicas, situada al nivel de las mejores de España.

Por otro lado, desde un punto de vista cuantitativo (kilómetros de carretera por cada 1000 habitantes) Cantabria se encuentra un 18% por encima de la media nacional, si bien esto responde, en gran medida, a la dispersión de su población y, adicionalmente, genera mayores costes de mantenimiento. A pesar de la elevada dotación de carreteras, ésta no está distribuida uniformemente a lo largo de región debido tanto a la configuración geográfica de la cornisa cántabra, como al escaso desarrollo que han tenido las infraestructuras de transporte en determinadas zonas.

Se debe continuar, de modo urgente, con las mejoras de capacidad y seguridad de las vías de comunicación regionales para integrar el territorio y dotarlo de una estructura óptima de red. Las principales actuaciones se concretan en la consolidación del eje de la Cornisa Cantábrica como vía de gran capacidad y en los accesos a la Meseta, cuya inauguración está prevista para febrero de 2006.

La mejora de la red de carreteras regionales debe permitir pasar a una nueva fase en que se solucionen los problemas derivados del despoblamiento de las zonas rurales y la creciente motorización, que ha provocado una disminución de los servicios públicos de transporte de carácter rural, cuya rentabilidad económica es inviable. Es necesario buscar nuevas formas de explotación más flexibles con más frecuencias y mayor calidad que los actuales.

El crecimiento y desarrollo de los dos grandes núcleos de población de Cantabria (Santander y Torrelavega) y los municipios de su entorno, empiezan a definir áreas metropolitanas en permanente expansión, con síntomas de congestión en materia de transporte y zonas sin adecuado servicio, tanto de viajeros como de mercancías. Además, en estas zonas se debe desarrollar un transporte público alternativo al coche particular para la población más joven de Cantabria y disminuir la siniestralidad en las carreteras.

Por lo que se refiere al ferrocarril es un medio de transporte cuya red se encuentra en decadencia. Las infraestructuras existentes corresponden a épocas pasadas y están lejos de los estándares que el público demanda a un servicio de transporte moderno y competitivo.

En lo referido al transporte de mercancías y pasajeros, las primeras experimentan tráficos crecientes en los últimos períodos, mientras que el retroceso es patente en el caso de los segundos; sobre todo en lo referido a recorridos de larga distancia, no así en los de cercanías.

El ferrocarril en la Comunidad Autónoma de Cantabria está gestionado por dos compañías, RENFE y FEVE. Las líneas de FEVE, por su trazado tortuoso, apenas tienen importancia, a excepción del tráfico de mercancías realizado por la línea Santander-Bilbao. Las necesidades de inversión para adecuar las infraestructuras, sin embargo, son patentes debido a las carencias del ferrocarril como medio de conexión con la Meseta.

El Puerto de Santander es un puerto de mediano tamaño que opera con un alto grado de eficiencia y que tiene una elevada imbricación en el tejido productivo de la región.

El puerto constituye un elemento fundamental para el desarrollo del comercio exterior y es un importante catalizador de la actividad económica de Cantabria.

Algunas fuentes estiman que la aportación (directa e indirecta) del puerto a la economía de la región se cifra en alrededor del 16% y 18% del empleo y del PIB, respectivamente. Influencia que está por encima de la media nacional, que se establece entre un 6,7% y un 7,7% de la aportación al PIB, y entre el 8,2% y el 9% de la incidencia en el empleo.

El puerto dispone de amplias superficies de depósitos y se ha paliado el problema de la falta de calado. Por lo tanto, puede orientarse hacia el tráfico de automóviles, maquinaria u otros productos muy consumidores de espacio.

Una característica notable del Puerto de Santander es la disponibilidad de servicios regulares de transporte de pasajeros (servicio que mantiene su potencial en los últimos años) que es un punto fuerte para cualquier campaña de promoción turística de la región.

A pesar de las buenas infraestructuras con las que cuenta, como muchos de los aeropuertos de bajo tráfico de España (224.539 pasajeros utilizaron el Aeropuerto de Parayas en el año 1999), el aeropuerto de Santander está claramente infrautilizado.



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